Ahora sé que soy Invencible
Es lo que pone en la chapa de recuerdo que nos dieron por terminar la eternal running. Se trata de una carrera de montaña de 10km con obstáculos diseñados para hacer sufrir a los aguerridos corredores.

Entre otros alicientes, durante la carrera gozamos del placer inenarrable de cruzar el Llobregat (con agua más bien fresquita), arrastrarnos por debajo de un alambre de espino con barro y agua o trepar por resbaladizas cuestas cubiertas de fango.
Sólo hace falta ver las fotos para comprobar que no fue una carrera limpia. Pero pese al frío, el barro y las cuestas, ahora se que soy invencible! Es una buena manera de encarar el 2009.




