Acertar arriesgando es más divertido
Uno de los errores al emprender es no querer cometer errores. Desde el momento en que decides lanzarte al vacío y salir de tu zona de confort, te enfrentas a la incertidumbre de tomar decisiones constantemente. Algunas veces acertarás y otras no. En ocasiones serán decisiones fáciles y sin consecuencias y en otras, aunque pocas, te jugarás el futuro de tu empresa.
Hay distintas formas de afrontar estas situaciones, pero la más común es la de reflexionar sobre el tema que nos preocupa, evaluar posibilidades, calcular las probables consecuencias y ceder ante la solución que implique menos riesgos. Sin tener en cuenta que a mayor riesgo, mayor es la recompensa. Y ese riesgo calculado puede ser el que marque la diferencia entre tú y tu competencia.
Por otro lado tengo comprobado, que cuando acierto o consigo algo importante, aprendo sobre mi entorno, sobre el mercado o sobre la competencia. Pero cuando fallo, cuando me equivoco, descubro cosas sobre mi mismo y sobre mi propio negocio. Conocerme mejor me hace más fuerte y aumenta las posibilidades de tener éxito en la siguiente decisión. Cuantos más errores cometo más aprendo.
Esto me lleva a una contradicción interna: aunque sepa que puedo acertar y como hacerlo, debo decidir arriesgar y equivocarme para seguir creciendo personal y profesionalmente. Puedo conformarme con hacer algo bien o arriesgar para conseguir algo mucho mejor. Y no me negaréis que acertar arriesgando es siempre mucho más divertido.
Como siempre, este es mi punto de vista personal y no tiene porque ser válido para todo el mundo ¿Os gusta arriesgar? ¿Os da miedo cometer errores?


