¿Quién quiere respuestas pudiendo hacerse preguntas?
Desde hace unos años, una de mis tareas consiste en realizar procesos de selección para buscar nuevos profesionales para mi despacho. Para los puestos en los que se requiere menos cualificación hemos detectado una curiosa actitud: hay personas que entienden que el hecho de tener un contrato les da derecho a cobrar una nómina a final de mes. Cuando les cuentas que un contrato les da derecho a desarrollar sus habilidades en una empresa, que implica obligaciones y responsabilidades y que es por eso por lo que les vamos a pagar parece que les estés contando una historia de terror.
Gracias a estas personas nos damos cuenta de que, a veces, los emprendedores creemos también que tenemos derecho a unos resultados por el mero hecho de haber ordenado unos recursos y haber gestionado unos esfuerzos. Meeeec! Error. Todo esto nos da derecho a desarrollar nuestros proyectos, venderlos, revisarlos y corregirlos constantemente, pero nada de ello es garantía de éxito. Si fuera tan fácil todo el mundo sería empresario.
Por ello es importante tener presente que lo que genera valor es el esfuerzo y que a veces los resultados no son los esperados. Lo importante no es creer tener la respuesta correcta (el resultado) sino hacerse las preguntas correctas. De este modo podremos orientarnos mejor y aumentaremos las posibilidades de éxito.
Afino un poco más: todos sabemos lo que debemos hacer ante muchas situaciones para conseguir un objetivo determinado, en otras palabras, ya tenemos las respuestas. Es entonces cuando me pregunto: ¿Realmente estoy haciendo lo que tengo que hacer? ¿Obtengo los resultados esperados? Esta actitud es la que nos puede ayudar a detectar desviaciones y tomar decisiones antes de que aparezcan los problemas. Hacer las preguntas correctas nos ayudará a conseguir el resultado deseado.
Al final nos damos cuenta de que no existe la respuesta correcta para todos, obliguémonos a cuestionarnos lo que estamos haciendo y busquemos nuestra propia respuesta.



Comentarios sobre ¿Quién quiere respuestas pudiendo hacerse preguntas?
Es parte de la educación que recibimos desde pequeños. Nos enseñan a buscar respuestas (para aprobar un examen), no nos animan a plantear nuevas preguntas.